Prologuistas estropealibros

Ya va más de una vez que el lumbreras que escribe el prólogo de un libro, o en su defecto el resumen, me estropea el final de la historia. El caso más traumático que recuerdo es el de José Saramago, que en un proemio sin piedad me destripó el desenlace de El proceso (Kafka). Algo parecido me sucedió con el prólogo de 2001: Una odisea del espacio (Clarke) y con el resumen trasero de Dune (Herbert). Estos individuos deben presuponer que hay libros que nadie lee por primera vez, que sólo los compran y los recompran los mismos ratones de biblioteca, para comparar a través de sus monóculos distintas traducciones y ediciones, que los menores de cincuenta años ya no leen lo que no salga del Facebook y que en cualquier caso la intriga por conocer el final es lo de menos. O eso, o piensan: Que te den por culo, lector.

Sobra decir que por estos no siento la mayor de las simpatías.

Si de mí dependiera les haría ir puerta por puerta diciendo “Soy un odioso spoiler”, para que sus vecinos sepan qué clase de gentuza son y comprendan que no deben invitarles a fiestas. Si de mí dependiera sólo se les permitiría ver los 3 últimos minutos de cada película, mientras un señor disfrazado de Terrence Malick, látigo en mano, les fuera gritando al oído: ¿Te gustan los finales, eh, zorra? ¿¿TE GUSTAN, EH?? Y lo que no es menos, cada cuadro que quisieran contemplar sería ipso facto retocado por la Señora Cecilia, para que sepan qué es ver cómo algo en lo que tenías puesta tu ilusión se estropea irremediablemente (con perdón, Ceci).

agatha-ruiz-de-la-prada-cibeles-madrid-fashion-week-9Claro que si yo decidiera el destino de estos seres no me detendría ahí. Les impondría a su alrededor una banda sonora de King África las veinticuatro horas, al son de la cual tendrían que bailar. Les obligaría a comer públicamente con manoplas puestas y usando palillos. Les haría aspirar helio antes de pronunciar un discurso, y hablar con un fuerte acento soviético. Les haría llevar crocs. Y por último, el primer lunes de cada mes trabajarían como modelos de Ágatha Ruiz de la Prada.

Sí, eso es exactamente lo que haría. No me sentiría satisfecho hasta que grupos de universitarios progres empezaran a desarrollar campañas como: “Plataforma por la Dignidad de los Spoilers: porque ellos también son personas.”

Y así, quizá algún día podría volver a leer prólogos y resúmenes en paz.

5 comentarios el “Prologuistas estropealibros

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